Sonetos a Isha X, de Gregory Nantes de Lorraine - Quien entre ruinas espirituales se atrevió a creer

Las sedas y joyas del Indostán

La amistad de sus guerreros

Sin celebraciones, al filo de una navaja

Como los Upanashidas me lo prescribieron

 

Y Job, y los santos y los poetas me festejaron

Errante sobre un mundo en destrucción

Confiado en encontrar el paraíso

Mas jamás en este, también su reino

 

"Eres del metal de Abraham", me dijo

"Quien entre ruinas espirituales se atrevió a creer

A fiarse de mi omnipresencia y mi sabiduría

En una era de mármol frío y de calumnia"

 

Mis palabras en adelante serán fuego

Para generaciones que hoy vislumbro,

Más creyentes, menos desesperanzadas

Que los hombre y mujeres que me han visto

Sonetos a Isha IX, de Gregory Nantes de Lorraine - Escrituras decadentes lo atestiguan

 

Alguna vez te vieron caminar conmigo

Sobre tu pecho me extrañabas

Tú, el más sabio, el más prudente

Con quien desde niño conversaba

 

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Sé que proteges a quienes te aman

Tanto como a todos aquellos que te odian

Hoy mi voz ya no te oculta más, y bien

Escrituras decadentes lo atestiguan

 

Desde cuando reñí en un parque

Y decidí, al recordarte, no vengarme más

Hasta mi ocio sobre las calles de Europa

En que confiaba en tu consagración

 

Entregas como no entregaría el mundo

Nos decían las nubes raudas de Francia

Luego que carabelas portuguesas

Nos enaltecieran desde Oporto hasta tus pies

Sonetos a Isha VIII, de Gregory Nantes de Lorraine - Era la ira de Shiva cuando el Señor se aleja

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"Y abandonaré a los falsos profetas, me dijo

A quienes intentaron desviarte de la Verdad".

Y vi a los hombres y mujeres de esta tierra

Con quienes había compartido tantos días

 

 

Y le dije que sus intenciones eran nobles 

Y me sumí en un sopor profundo 

Al despertar las edificaciones se movían

Era la ira de Shiva cuando el Señor se aleja

 

 

Mas los gritos de las mujeres me compungieron

Por tus bendiciones, Señor, vuelve, supliqué

Y los bloques de cemento se calmaron

Como las olas de Cafarnaum después de la tormenta

 

 

"Pues ya me alejo de quienes me desprecian"

"Pero son mi generación", Señor, "supliqué"

"Los terremotos disminuirán", me consoló

"Pero, lejos de mí, las enfermedades vendrán"

Sonetos a Isha VII, de Gregory Nantes de Lorraine - Y nunca obren hiriendo a los demás

VII

Era profeta, y desde la montaña

Que cubre la meseta de Bucaramanga

Los halagaba o reprendía a cada paso

Con versos que secretamente resentían

 

"Yo sigo la Verdad", decía

"Entreguen sin discriminar

Entre quien los ama y quien los odia,

Y nunca obren hiriendo a los demás,

 

Y así el mundo será suyo, como hoy lo es mío".

Al cabo, incrédulos de su palabra

Lo tomaron y lo lanzaron a un abismo

Para sepultarlo con piedras del camino

 

¿No veían los Ángeles del Señor que ya lo protegían?

Tres años después, en tierras más piadosas

El cielo y la tierra le entregan sus sellos

Y la espada de la Verdad que siempre tuvo

Sonetos a Isha VI - Gregory Nantes de Lorraine - Satanás redimido y Dios condenado

Y era un único Ser el que veía

De una emoción a otro abismo

Y en ese descenso, que era también ascenso

Vi las comedias, amores y fracasos

 

Ser que eligió olvidar para ser ser

Actor consumado de juegos mortales

Complacido en su caída o en su gloria

Satanás redimido y Dios condenado

 

Diversificado en la creación

Al servicio de los compasivos

Soy el yugo al que renuncié por ti

Alfa y omega de los días y las noches

 

Sin odio ni trozos de vidrio

Tomo las cenizas del pasado

Y las fundo en las fraguas de Toledo

Para que sepas que existimos

Sonetos a Isha V - Gregory Nantes de Lorraine - Monje en el cándido jardín de las delicias

Mi mente y mi intuición han sido tuyos
Compasión de la cual Kant renegase
Y a la cual tanto acudió en su senectud
Ninguna de nuestras oraciones serán muerte

Y todo lo que aprendí lo he comentado
A un mundo de moda, vanidad ligera
Luego de ser engendrado en otra era
Monje en el cándido jardín de las delicias

Si me tratases como lo que he sido
Un dominio de ultramar seguro
Que no valía la pena proteger
Jamás habría iniciado este periplo

Si sufres una injusticia, te escribía
Apoya tu pecho en Jesucristo
Deja que tus lágrimas se mezclen con las suyas
Oíamos de otro suicidio en las cloacas de París

Sonetos a Jesús IV - Gregory Nantes de Lorraine - Soy el constructor, molde de barro coronado

Soy el constructor, molde de barro coronado
Junto a un altar a la Ira del Señor
El abofeteado que ofreció su otra mejilla
Setenta y siete veces siete

Quien canta a su ser físico y trascendental
Entre sofás de intelectuales incrédulos
Al Ser que Parménides vislumbró en la India,
Susurran que su conciencia no existe

No veis acaso a quien vive y habita entre los justos
cuyos pensamientos y decisiones son los míos
A quien inspira a santos y profetas
La serenidad del niño que perdona

El inventario de todas las ofensas
El que corta, pero jamás hiere o envejece
Actor que adora a héroes y villanos,
Quien sufrió y sufre por su desesperanza

Sonetos a Isha III, Gregory Nantes de Lorraine - Arte que juega con las religiones y la ciencia

III
Como a Enoch, desde los Andes me has llevado
Por los lagos de América, Europa y Asia
Sobre la vía Láctea en Compostela y Lourdes
De Portugal a las playas rocosas de Pondichery

Y me ungiste como profeta, a mí,
Quien preguntaba si no era pecado acaso
La ausencia de alegría, una ambición absurda
Al aleteo de una muerte prematura

Ya en la mezquita abandonada de Castilla
Nos manifestabas la ilusión del Universo
Cáscara entre el hoy y la creación extática
Arte que juega con las religiones y la ciencia

"No juzgo por las obras de los hombres, me dijiste,
Juzgo por su corazón", y la verdad irrigó el mundo
Bacanal que en tu amor fue solo amor
Vergüenza pretérita que el pecado original prolonga

Sonetos a Isha II, Gregory Nantes de Lorraine - Y tú el camino pródigo, el rayo de luz

Cada cual es un eje vertical

Y los hombres islas que al costado pasan

Y tú el camino pródigo, el rayo de luz

Que traspasa de una felicidad a otra

 

Del beso de mi madre en el zaguán

Al juego del escondite con el niño

Que dejamos esperando una noche en un andén

Por sus pasos perdidos en Constantinopla

 

Eres un atardecer fundido en aras de cristal

Junto a las riveras doradas de Greenwich

Y un fado a orillas del Río de Oro

Cuando el universo cantaba en nuestros brazos

 

A ti me encomendé, ¡y miradme!

Soy la oración que cambia el mundo

Todo el amor y toda la compasión que a ti regresan

Olas que tu voz apacigua sobre el mar de Galilea

Sonetos a Isha I, Gregory Nantes de Lorraine: En el valle desalmado de las ciencias

I

Y a ti Jesús, Dios, hijo del Hombre

Te cantaré en mi tosco castellano

Si antaño fértil de alabanza

Hoy huerto de fósiles quebrados

 

A los cinco años me entregabas

La luz de Salomón en el desierto

En larga soledad temprana

Oía tu vida y en esa vida caminamos

 

Y te pedí conocer templos lejanos

Y  me embarcaste por los mares

Hijo de una maestra de escuela

Que forma a poetas del mundo

 

Hoy te alaba, como antaño

Tu guerrero o tu profeta

En los jardines marchitos del arte

En el valle desalmado de las ciencias